TERCER DÍA: LUNES 14/08/2017
Desayunamos en el hotel
de Sandnes y salimos camino de Bergen sobre las 9:20. Son poco más de 200 Km,
pero entre los dos ferris que hay que tomar y la carretera E39 que es de un
solo sentido, el límite de velocidad empleamos alrededor de 5 horas en llegar.
En Noruega hay que tener cuidado con los radares fijos y móviles, como en
España, con la diferencia que las velocidades máximas en las carreteras
nacionales llegan a 80/90 Km/h como mucho. A esto hay que añadir la cantidad de
túneles que pasamos, algunos de ellos por debajo del lecho marino.
Con todo eso, el viaje se hizo agradable, repitiéndose los paisajes verdes entre lagos, fiordos y granjas con ovejas y vacas pastando.
En Bergen el alojamiento es más caro, y nosotros nos decidimos por un Hostel, el Montana, un poco alejado del centro. Llegamos allí poco antes de las 15:00, por lo que tuvimos que esperar unos minutos antes de hacer el check-in. Un Hostel Internacional típico: habitación con cuatro literas, baño compartido, pocos lujos, pero bien acondicionado y con los servicios necesarios (cocina, lavandería, zona de juegos y TV...), además, tiene muy buenas vistas de la ciudad
Esa tarde nos acercamos
en coche a Bergen y aprovechamos para visitar el barrio de Bryggen, el más
antiguo de la ciudad y por el que reciben el título de Patrimonio Mundial. El
encanto está en pasear por sus estrechas calles con edificios de madera,
algunos inclinados, que en su momento fueron casas/almacenes donde los barcos
descargaban sus mercancías y que ahora son boutiques o bares y restaurantes de carácter
turístico. El coche lo dejamos en un parking del centro (147 NOK, por 3,5h,
máximo diario 230 NOK)
Justo al lado de la Oficina de Turismo se encuentra el Mercado de pescado donde no sólo se puede comprar bacalao, salmón o las patas de unos cangrejos enormes, sino que se pueden degustar muchos de ellos.
Una versión un poco más moderna de este mercado es Mathalen se encuentra en la parte baja del edificio de la propia oficina de turismo, y es allí donde finalmente cenamos. Hamburguesa de bacalao, salmón a la parrilla, ensalada de ahumados y una tosta de gambas por 720 NOK (unos 80€). Y de beber agua, que por lo que nos habíamos fijado los días anteriores es costumbre pedir y es gratis. Porque si los precios de la comida son más altos los de la bebida lo son mucho más, especialmente las alcohólicas (una copa de vino mínimo 85 NOK).
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