DECIMOSEXTO DÍA: 27 DE AGOSTO
Hoy nos esperaba un día
largo por lo que decidimos no madrugar demasiado e intentar coger el ferri a la
península de Bygdoy por donde íbamos a empezar el día a las 10.00h. El desayuno en el hotel muy completo aunque
como hemos comentado el espacio para tanta gente es muy escaso, es difícil
encontrar mesa.
El Museo Vikingo es un
museo sencillo donde están los restos de tres barcos vikingos, uno de ellos muy
bien conservado, y también objetos encontrados enterrados con los barcos que
una vez que se dejaban de usar se utilizaban como panteones. Además pudimos ver
una corta proyección donde resumían muy bien la vida vikinga.
Cerca del Museo Vikingo
está el Museo del Pueblo Noruego, parece muy interesante, pero nosotros
decidimos no visitarlo, al menos en esta visita.
Nos dirigimos a nuestra
segunda parada en la península de Bygdoy, el Museo de Fram, museo que alberga la
nave polar Fram, la única que ha navegado tanto a la parte más septentrional
como a la más meridional del globo. Es característica por su casco en
forma de huevo.
El último museo que
visitamos en Bygdoy fue el Museo Kon-Tiki, contiene embarcaciones originales y
objetos de expediciones del explorador noruego Heyerdahl, que atravesó el
Oceano Atlántico y el Pacífico Sur en embarcaciones similares a las de los
aborígenes y egipcios para demostrar que podían haber atravesado dichos mares
mucho antes de lo que se piensa.
En la puerta del Museo
Kon-Tiki para el autobús nº 30 que se dirige hacia el parque Vigeland, nuestro
siguiente destino. Hicimos transbordo al autobús nº 20 para evitarnos un paseo. El parque es un lugar de esparcimiento de turistas y familias de Oslo. Al ser domingo y presentarse un día tan soleado el parque estaba lleno, los jardines con chicos y chicas en bañador y bikini tomando el sol y muchas familias de pic-nic. Nosotros no podíamos ser menos, dimos un paseo visitando las esculturas de Vigeland, incluyendo la más popular del niño enfadado, para después sacar nuestros bocatas y dar buena cuenta de ellos en el césped.
Después de descansar un poco tomamos un tranvía en la misma puerta del parque que nos dejó muy cerca del National Theatre. Desde aquí fuimos andando hasta la National Galery. A diferencia de otros grandes museo de capitales europeas, éste es un museo relativamente pequeño, dividido en cuatro etapas de la historia de la pintura. Se recorre fácilmente y en él se encuentra el famoso cuadro "El Grito" de Munch.
Tomando de nuevo la calle principal de Oslo, Karls Johans Gate, nos dirigimos hacia la Fortaleza de Akershus. En la Edad Media fue un castillo real y durante muchos siglos se convirtió en una fortaleza defensiva. Actualmente se utiliza como cuartel general y como sede para algunas visitas oficiales.
Justo al lado del muelle donde salen los ferries, y cerca de la fortaleza, se encuentra el centro del Premio Nobel de la
Paz. No íbamos con una idea muy clara de lo que era, pero salimos de allí con la sensación de ser una visita interesante. Hay salas de exposiciones y zonas interactivas donde te dejas llevar por las vidas de aquellas personas que han recibido este premio y el porqué lo recibieron.
Como todavía teníamos tiempo y hacía una tarde espléndida decidimos volver a la península de Bygdoy donde por la mañana habíamos visto que mucha gente se dirigía a las playas de esa zona, además la vuelta era fácil porque el mismo autobús que habíamos cogido por la mañana (nº30) nos dejaba casi en la puerta del hotel...
La zona de la playa muy bien organizada con zonas de recreo y de picnic, fue un buen cierre para nuestra aventura noruega.
Después de descansar un rato nos volvimos al hotel y ya no nos movimos de allí ya que cenamos comida asiática muy buena de un take away cercano (Delicious Sushi, en Hansteens gate) que además no era demasiado caro.
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