DECIMOCUARTO DÍA: 25 DE AGOSTO
Hoy toca regresar cerca
del aeropuerto de Evenes para tomar el avión al día siguiente. Pero antes nos queda
un pueblo que visitar, el de nombre más corto, A.
Está a 10 km de Reine, en
el extremo sur de las Lofoten. Aparcamos el coche pasado un túnel. Desde aquí
se llega perfectamente andando al pueblo. Además de los Roueber rojos se
caracteriza por la gran cantidad de secaderos de bacalao que hay. Aunque es
temprano y no es la temporada alta se nota que es un lugar turístico con mucho
movimiento de gente: alguna cafetería y restaurante, muchos Robuer de alquiler,
mucha decoración en las calles con barcos y aderezos de pesca, algún
museo...qué pena un edificio blanco que rompe la estética en el puerto justo en
frente del Youth Hostel.
Después de disfrutar de
un agradable paseo por el pueblo nos fuimos de nuevo al coche para hacer la
ruta inversa del día anterior, primero hacia Svolvaer y de ahí a Harstad cerca
del aeropuerto de Evenes donde nos quedaríamos esa noche.
El día no acompañaba
mucho así que sólo paramos en Svolvaer donde dimos un paseo por el centro,
comimos y nos tomamos un café y unos pasteles para entrar en calor.
Llegamos a Harstad a
media tarde, habíamos reservado en el hotel Thon de Harstad, una habitación
familiar con desayuno incluido. Llovía mucho así que decidimos quedarnos un
rato en el hotel viendo fútbol español vía satélite a ver si escampaba. No dejó
de llover así que como se acercaba la hora de la cena decidimos ir a dar una
vuelta, a ver que encontrábamos y la verdad es que nos gustaron los alrededores
del hotel. A petición de los niños acabamos cenando en el Peppes Pizza y como
eran más de las 20:00h cogimos una oferta de pizza más bebida por 150 NOK cada
uno (unos 16€).
Harstad, aunque está en
las islas, es una ciudad muy grande y, por lo que vimos, con mucha actividad.
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