SEGUNDO DÍA: DOMINGO 13/08/2017




Nos levantamos y desayunamos en el hotel. Muy bien el buffet, con todo lo habitual incluida fruta cortada y alguna cosa más sorprendente para nosotros en ese momento como arenques y sardinas que luego se repetiría en otros alojamientos.

La ruta desde Sandnes hasta el Preikestolen en coche es de poco más de una hora incluyendo el ferri de Lauvvik a Oanes (10 minutos, 144 NOK, coche, dos adultos y dos niños menores de 16 años) El recorrido en coche es muy bonito, discurriendo por prados donde pastan ovejas y vacas, y con casitas de madera que resaltan sobre el verde de los campos.







Al llegar hay dos parking, a unos 500 metros de distancia el uno del otro, aunque el punto de información está en el segundo. Como no madrugamos mucho nos tocó aparcar en el más alejado. El parking cuesta 200NOK.
El día estaba nublado, y durante el camino en coche nos cayó alguna gota.

Empezamos la caminata desde el parking, no tiene pérdida. Hacia dónde se dirige todo el mundo.





De momento, es el lugar de Noruega dónde más gente hemos visto a la vez, sobre todo en el último tramo. El camino es complicado con muchos tramos de piedra que cuesta subir y también bajar, algunos estaban húmedos y resbalaban, son 4 km escasos que nosotros hicimos en aproximadamente 1 hora y media a muy buen ritmo. Es conveniente ir bien equipado especialmente en el calzado que recomendamos sea de montaña. Cuando estábamos a 1 km  se cerró mucho el día y comenzó a llover bastante, seguimos subiendo con la esperanza de que abriese algo cuando estuviésemos arriba y así fue, tuvimos suerte e incluso pudimos disfrutar de algún rayo de sol.


Las vistas del fiordo desde arriba son espectaculares y, aunque nos acercamos bastante al borde, impresiona mucho. A pesar de la gente que había y de que nos pareció más pequeño de los que nos esperábamos por las fotos que habíamos visto, es un lugar que nos impresionó bastante.







Tras unas cuantas fotos decidimos subir algo más y sentarnos a descansar un poco, las vistas desde arriba permiten apreciar muy bien el púlpito sobre el fiordo






En la bajada aprovechamos para parar y comer unos bocadillos de salchichón y lomo que nos habíamos traído desde España y con el pan que compramos en el Kiwi el día anterior.

Una vez abajo comenzó de nuevo a llover. Decidimos ir directamente a Stavanger a pasar el resto del día haciendo el mismo camino por el que habíamos venido (Preikestolen-Oanes-Lauvik-Sandness-Stavanger). No pudimos entrar en la catedral porque había un concierto, así que caminamos por el centro hacia el puerto en la parte en la que está el museo del petróleo. Stavanger es una ciudad muy agradable y la calle que une el Brygge con el museo del petróleo (y el puerto de cruceros), Ovre Holmegate es una calle de casas típicas de madera muy animada con muchos bares.



Como les habíamos prometido a los niños nos fuimos (después de que Pablo intentase pescar un poco) a cenar al Burguer King (482 NOK, unos 53 €) y después de vuelta al hotel que el día había sido largo.

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